12 oct. 2010

My own strange HOST

Con que magnetismo nos aferramos a las cosas que más nos hieren? Con que irracionalidad nos atamos a esos cabos que andan sueltos sin rumbo por la vida y que siempre andarán sueltos? Con que razón nos libramos de la razón y cegamos a la verdad de nuestros corazones? Con que facilidad nos desligamos de lo que antes nos importaba para darle lugar a una nueva importancia que no es merecedora de ese puesto?

Con la misma simplicidad que dejamos de aferrarnos, que nos libramos, que volvemos a ver, y devolvemos ese lugar a su verdadero dueño.

Pero es tan irónico que si volvemos tan fácil y simple como fuimos, nos cuente tanto volver a sentirnos o a vernos como nos veíamos antes de que ocurriera.

Durante el lapsus que estuvimos ´´conectados´´ a esa otra dimensión, no lo pareció al momento, pero fue un proceso constante. Al desconectarnos sufrimos constantes altibajos, recaídas, surgimientos y confusiones.

A veces se hace incontenible y nos desahogamos abruptamente por el medio que se nos haga más fácil y llevadero.

Pero qué hacer cuando ese recuerdo se vuelve instantáneo, lastimoso, terrorífico, atroz, punzante, inevitable y…constante?

Algunos tenemos la bendición de que existen ciertos ´´salvavidas ´´en nuestras vidas que nos proporcionan momentos de lucidez y comprensión que nos sacan a flote, pero porque estos salvavidas humanos no pueden quitar la amarga sensación permanente del huésped invisible que vive dentro de nosotros?

Estaremos condenados, como prueba de fe propia, a sobrevivir con este inesperado visitante eterno? Por cuánto tiempo? Quien lo decide? Porque nunca una respuesta concreta?

Porque se nos puso este obstáculo invencible en nuestros caminos y ni siquiera se nos explica el porqué de su existencia, o como derrotarlo?

Debe ser imposible vencerlo, pero no entiendo el porqué de su anonimato, que tiene aun por esconder de mi? porque se escuda bajo el velo del misterio solo para enceguecerme y tratar de doblegarme? Es esa su estrategia en el juego?

Porque puede darse el lujo de jugar y ni siquiera explicarme las reglas? Se regocijará de mi evidente desventaja o tendrá algún truco bajo la manga?

Sea como sea que opere, me siento cada vez más en la oscuridad, desprotegida, vulnerable, y con el hecho único de que solo puedo contar conmigo.

El verdadero interrogante es: que ocurrirá cuando deje de contar conmigo misma…

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